Exploro el «perder-se»

¿Y si repensás cómo te ves?

Está bueno registrar que uno a veces «se pierde». Para mí, «perderme» siempre había tenido una connotación positiva: perdía la noción del tiempo (y acaso del espacio) caminando -con o sin destino en particular- leyendo un libro, imaginando una secuencia en mi mente (más literaria, menos chomskyana). Perdía así las responsabilidades del quehacer o del deber (del deber propio, incluso, el peor de todos). Lo cierto es que quienes me conocen saben que puedo desaparecer, que me pierdo física y metafóricamente.

Cuando me pierdo, imagino, disfruto, exploro. Sin embargo, y pese a mi inmenso cariño por las palabras (la filología es fundamental en mi vida), recientemente descubrí en carne propia que perderse es otra cosa, no es lo que yo había descrito anteriormente. ¿Perderme es dejar de escuchar una música? ¿Perderme es confundir caminos? ¿Perderme es desencontrar aquello que valoro? ¿Perderme es desatenderme? ¿Cuando te perdés, en verdad, te descuidás?

La forma más sencilla de entenderlo, quizá, sea buscando el ejemplo más básico: cuando apreciás mucho algo y lo perdés, estás triste, lo buscás, y si aquello continúa perdido, te afligís. Perderse («se» es un reflejo, significa «a uno mismo») evidentemente, no puede ser mejor. Perderse no es habitar otros rumbos desde una cuasi ensoñación; perderse, no saber dónde tu subjetividad y tu cuerpo están parados, no es placentero ni despreocupado.

Así que tuve que buscar una nueva palabra, el antiguo término ya no me servía para representarme ni para reconocer un estado. Y la encontré, sin mucha dificultad. Lo que yo entendía por perderme era «explorar» (explorar, del lat. explorāre: reconocer, registrar, averiguar con diligencia una cosa o un lugar). Acaso la mayor contradicción que existía entre mi forma de entender el concepto «perder-se» y su significante no era una confusión de valoraciones (¿qué es positivo y qué es negativo?), sino que, tal vez, el asunto se trataba de comprender que cuando yo creía que «me perdía», en verdad me encontraba.

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